GASTROENTEROLOGÍA ENDOSCÓPICA
Obturación de Várices Gástricas
Procedimiento endoscópico que permite tratar várices gástricas y reducir el riesgo de sangrados digestivos severos.
¿Qué es?
La obturación de várices gástricas es un procedimiento médico utilizado para tratar várices gástricas, que son venas dilatadas ubicadas en el estómago.
Estas várices suelen estar relacionadas con un aumento de la presión en la vena porta, una condición conocida como hipertensión portal, frecuente en pacientes con enfermedades hepáticas como la cirrosis. Cuando estas venas tienen riesgo de romperse, pueden causar hemorragias digestivas severas.
¿Cómo funciona la
Obturación de Várices Gástricas?
La obturación de várices gástricas se realiza mediante endoscopía y consiste en aplicar una sustancia especial, como cianoacrilato, directamente sobre la várice para sellarla.
Este tratamiento ayuda a detener el sangrado activo o disminuir el riesgo de nuevos episodios hemorrágicos, siendo una alternativa eficaz en casos seleccionados de várices gástricas.
Beneficios de la Obturación de Várices Gástricas
Control del sangrado
Ayuda a detener hemorragias digestivas y reducir el riesgo de sangrados severos.
Menor resangrado
Disminuye la posibilidad de nuevos episodios hemorrágicos en pacientes con várices gástricas.
Permite tratar la lesión sin recurrir a una cirugía abierta en muchos casos.
Tratamiento endoscópico
Candidatos
ideales para la
Obturación de Várices Gástricas
- Pacientes con várices gástricas asociadas a hipertensión portal.
- Personas con enfermedades hepáticas, como cirrosis, que presentan riesgo de sangrado.
- Pacientes que ya han tenido episodios de hemorragia digestiva.
- Personas con alto riesgo de resangrado por várices gástricas.
- Pacientes que requieren tratamiento endoscópico para controlar o prevenir complicaciones.
Procedimiento
Durante el procedimiento, el paciente recibe sedación o anestesia, según el caso. Luego, el especialista introduce un endoscopio para localizar las várices gástricas y aplicar el material de obturación directamente en la zona indicada.
El procedimiento suele durar entre 30 y 60 minutos, dependiendo de la complejidad y del estado del paciente.
Recuperación
Después de la intervención, el paciente permanece en observación para verificar su evolución y descartar posibles complicaciones, como recurrencia del sangrado.
La recuperación suele ser rápida, aunque pueden presentarse molestias leves como dolor abdominal o náuseas. Es importante mantener seguimiento médico para ajustar el tratamiento y reducir el riesgo de nuevos episodios hemorrágicos.
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