Embolización Prostática

La embolización prostática es un tratamiento mínimamente invasivo para la hiperplasia benigna de próstata, una condición frecuente en hombres mayores de 60 años. Este procedimiento ayuda a reducir el tamaño de la próstata y aliviar síntomas urinarios sin necesidad de cirugía abierta.

¿Qué es la embolización prostática?

La embolización prostática es un procedimiento médico indicado para tratar la hiperplasia benigna de próstata, una condición frecuente en hombres mayores de 60 años.

Esta enfermedad puede generar molestias urinarias y afectar la calidad de vida del paciente. A través de este tratamiento, se busca reducir el tamaño de la próstata sin recurrir a una cirugía abierta.

¿Cómo funciona?

La embolización prostática consiste en bloquear las arterias que suministran sangre a la próstata. Para ello, el médico introduce un catéter en una arteria, generalmente desde la zona de la ingle, y lo guía hasta llegar a los vasos sanguíneos que alimentan la próstata.

Luego se liberan microesferas que bloquean el flujo sanguíneo hacia la próstata. Esto permite que la próstata reduzca progresivamente su tamaño y que los síntomas urinarios mejoren con el tiempo.

Beneficios del procedimiento

Alternativa no quirúrgica

Es una opción menos invasiva que la cirugía tradicional y puede representar un menor riesgo de complicaciones.

Alivio de síntomas urinarios

Ayuda a mejorar molestias como dificultad para orinar, flujo urinario débil y necesidad frecuente de ir al baño.

Menor presencia de efectos secundarios

Generalmente presenta menos efectos secundarios que otros tratamientos más invasivos.

Recuperación más rápida

En muchos casos, el paciente puede regresar a casa el mismo día y retomar sus actividades de forma progresiva.

¿Para quién está indicado?

La embolización prostática puede estar indicada para pacientes que:

  • Sufren de hiperplasia benigna de próstata.
  • Presentan dificultad para orinar o flujo urinario débil.
  • Tienen necesidad frecuente de ir al baño, especialmente durante la noche.
  • No desean o no pueden someterse a una cirugía.
  • Presentan condiciones de salud que aumentan los riesgos de una cirugía invasiva.

 

La indicación final debe ser evaluada por un médico especialista según el diagnóstico y condición de cada paciente.

Procedimiento y recuperación

Procedimiento

El procedimiento se realiza bajo anestesia local y sedación. El médico introduce un catéter a través de una pequeña incisión en la ingle y lo guía hacia las arterias que llegan a la próstata.

Una vez ubicado el catéter, se liberan microesferas que bloquean el flujo sanguíneo hacia la próstata. El procedimiento suele durar entre 1 y 2 horas y se realiza con control de imágenes para asegurar mayor precisión.

Recuperación

En muchos casos, el paciente puede regresar a casa el mismo día. Se recomienda descansar y evitar actividades físicas intensas durante los primeros días.

La mejora de los síntomas puede ser gradual. Muchos pacientes notan una mejora significativa entre las 2 y 4 semanas posteriores al procedimiento.

Seguimiento

El médico puede indicar controles periódicos para evaluar la evolución del paciente y confirmar el resultado del tratamiento.

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